Homilia del Papa Francisco Nov-18-2018

Homily in English: https://zenit.org/articles/pope-francis-invites-christians-to-live-well-the-present/

Queridos hermanos y hermanas, buenos días.

En el pasaje del Evangelio de este domingo, el Señor quiere instruir a sus discípulos sobre los acontecimientos futuros. No se trata en primer lugar de un discurso sobre el fin del mundo, sino más bien es una invitación a vivir bien en el presente, a estar atentos, vigilantes y siempre listos para cuando se nos llame a rendir cuentas de nuestra vida.

Jesús dice: “En aquellos días, después de aquella tripulación, el sol se oscurecerá, la luna no dará más su luz. Las estrellas caerán del cielo”.

Estas palabras nos hacen pensar en la primera página del Libro del Génesis. La historia de la Creación. El sol, la luna… las estrellas, que desde el principio de los tiempos brillan en su orden y traen luz, signo de vida, aquí se describen en su decadencia mientras se hunden en la oscuridad y en el caos, signo del fin.

En cambio, la luz que brillará en este último día será única y nueva. Será la luz del Señor Jesús, que vendrá en la gloria con todos los santos, en ese encuentro veremos finalmente su rostro en la plenitud de la luz de la Trinidad, un rostro radiante de amor ante el cual todo ser humano se manifestará también en total verdad. La historia de la humanidad, como la historia personal de cada uno de nosotros no puede entenderse como una simple sucesión de palabras y hechos que no tienen sentido.

Tampoco puede interpretarse a la luz de una visión fatalista, como si todo estuviera ya establecido según el destino que quita cualquier espacio de libertad, impidiéndonos tomar decisiones que son el resultado de una decisión real.

En el Evangelio de hoy, más bien, Jesús dice que la historia de los pueblos y la de los individuos tiene un fin y una meta que alcanzar: El encuentro definitivo con el Señor. No sabemos ni el tiempo, ni la manera en que sucederá. El Señor ha reiterado que nadie sabe, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo. Todo se guarda en el secreto del misterio del Padre. Sabemos, sin embargo, un principio fundamental con el que debemos confrontarnos: El cielo y la tierra pasarán, dice Jesús, pero mis palabras no pasarán.

El verdadero punto central es éste. En ese día, cada uno de nosotros tendrá que comprender si la Palabra del Hijo de Dios ha iluminado nuestra existencia personal o si le ha dado la espalda, y ha preferido confiar en sus propias palabras. Será más que nunca el momento de abandonarnos definitivamente al amor del Padre, y de confiarnos a su misericordia. Nadie puede escapar de este momento, nadie de nosotros puede escapar a este momento. La astucia que a menudo ponemos en nuestro comportamiento para dar crédito a la imagen que queremos ofrecer, ya no servirá.

De la misma manera, el poder del dinero y los medios económicos con los que pretendemos comprar todo y a todos, ya no podrán ser utilizados. Tendremos con nosotros nada más que lo que hemos logrado en esta vida, creyendo en su Palabra. Todo y nada de lo que hemos vivido o dejado de hacer. Con nosotros, solo llevaremos lo que hemos donado, lo que hemos dado.

Invocamos la intercesión de la Virgen María para que la constatación de nuestra temporalidad en la tierra y de nuestro límite no nos sumerja en angustia, sino que nos haga volver a nuestra responsabilidad hacia nosotros mismos, hacia nuestro prójimo, hacia el mundo entero.

Advertisements

Leave a Reply

Please log in using one of these methods to post your comment:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

Create a free website or blog at WordPress.com.

Up ↑

%d bloggers like this: